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Hidroterapia

La hidroterapia es utilizada con frecuencia por profesionales sanitarios para el tratamiento y rehabilitación de diferentes patologías del aparato locomotor, ajustando las diferentes propiedades físicas del agua (temperatura, presión) en función de las necesidades de cada paciente.

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Hidroterapia

El término de hidroterapia proviene del griego Hydor (agua en movimiento) y Therapeia (curación), y consiste en la aplicación del agua con fines terapéuticos, utilizando sus características mecánicas o térmicas, como método de curación ante diversas enfermedades.

Además de las conocidas terapias de actividad física bajo el agua, en las que personas con una limitación física crónica, o temporal tras una lesión, y que permiten movilizar y desarrollar ejercicios rehabilitadores a nivel muscular, existen otros beneficios del uso de la hidroterapia como:

  1. A nivel osteomuscular, el principio de flotación en el agua libera a las articulaciones de gran parte del peso corporal a la vez que la densidad del agua respecto al aire supone una resistencia hidrodinámica en el tratamiento de patologías osteoarticulares.
  2. A nivel respiratorio, produce compresión de la cavidad torácica, facilitando la espiración.
  3. A nivel del sistema circulatorio los estímulos fríos actúan de vasoconstrictores, disminuyendo el flujo sanguíneo de las zonas más distales para ser dirigido a las más centrales, así como el agua caliente actúa de vasodilatador aumentando el flujo sanguíneo.
  4. A nivel cardíaco, libera al propio corazón del peso de la sangre en su retorno desde las extremidades inferiores, favoreciendo el retorno venoso, reduciendo los edemas y la retención de líquidos.

La temperatura del agua se establece en función al tratamiento y resultados que queramos obtener, utilizando las franjas frías como analgesia y relajación muscular y las franjas cálidas, como impulso al aumento de flujo sanguíneo y elasticidad y rigidez articular. Se clasifica de manera general en cinco tramos:

  • Agua muy fría entre 8 y 15º
  • Agua fría entre 16 y 29º
  • Agua tibia entre 30 y 33º
  • Agua templada entre 34 y 35º
  • Agua cliente entre 36 y 38º

 

La hidroterapia está indicada en afecciones como:

Tendinitis, fibromialgia, esclerosis múltiple, miopatía, entrenamiento al esfuerzo, insuficiencia venosa, asma crónica, preparación al parto, lesiones tendinosas, fracturas o post intervenciones quirúrgicas, desgarros musculares, distrofias y enfermedades reumáticas entre otras.

Aunque hay pocas contraindicaciones al respecto, es aconsejable siempre que antes de comenzar cualquier tratamiento de hidroterapia, consulte con su médico de referencia cual es el más idóneo en su caso.

Los principales tratamientos conocidos de hidroterapia son los realizados en piscinas comunes, donde además de movilizaciones articulares, buscamos un grado de equilibrio personal, debido a la resistencia que ejerce el peso del agua sobre nuestro cuerpo, pero existen otros tratamientos de hidroterapia llevados a cabo de manera profesional y basados en distintas formas de aplicación como:

Baños de remolinos

Es un tanque de inmersión corporal en el que podemos hacer un tratamiento con agua en constante agitación, gracias a un chorro de agua subacuático que ayuda a reducir la presión del efecto de la gravedad.

Utilizado con agua fría, (hasta 15º), se utiliza como método crio-terapéutico en el periodo agudo de lesiones musco-esqueléticas, y en temperaturas altas, (hasta los 38 e incluso 40º), se utiliza para estimular la circulación y reducir la rigidez articular

El Tanque de Hubbard.

Se utiliza principalmente en centros de rehabilitación y complejos termales, ofreciendo una modalidad de baño en agua climatizada y mineralizada con un sistema de hidropulsores para masajes subcutáneos.

Gracias a los efectos termales y mecánicos del agua mineralizada, se consigue una total relajación y consecución de movimientos físicos en pacientes con algún impedimento motriz.

Baños de contrastes.

Se trata de una técnica de hidroterapia para el tratamiento de las extremidades en el que es necesario dos cubetas en las que alternar la temperatura del agua.
Una la tendremos a temperaturas frías en torno a los 15/18º, y el otro a temperaturas calientes en torno a los 38/40º

Iniciaremos el tratamiento sumergiendo la extremidad en agua caliente un máximo de 4/5 minutos, para continuar un solo minuto en agua en fría y volver al tanque de agua caliente durante otros 4/5 minutos.  Como norma general, siempre se comienza con calor y se termina con frío.

Consiste en seguir la secuencia 4 caliente / 1 frío, durante un máximo de 30 minuto, en los cuales los ejercicios los realizaremos siempre en la fase del calor, para relajar durante un minuto en la fase fría.

El cambio repetido de frio y calor estimula la circulación. El aumento de riego sanguíneo ayuda a la limpieza de los tejidos y a la disminución de la inflamación. Mejora la rigidez y reduce el dolor.

 

Como siempre, estamos a tu disposición para cualquier duda o consulta, a través del correo consultas@ortoweb.com, en nuestras instalaciones de la calle Fray Luis Amigó nº2 de Zaragoza, o en el teléfono 976 900 902.

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